La fuente de la vida

Estamos destinadas a ir de la mano. Yo no puedo acercarme mucho a ti, por miedo, por extrañeza, por torpeza. Tú también desconfías, miras y remiras, pero no te convences, me rehúyes. Quizá por miedo, por extrañeza, pero sé que lo tuyo no es por torpeza. Porque ya eres mucho más grande que yo, ya sabes muchas más cosas que yo.

Me atraes, pero me asustas. Tienes un poder infinito y sólo puedo admirarte por ello.
Tus ojos se enfrentan al mundo sin rencor, sin miedo, sin pleitesía. Sólo con curiosidad y también te admiro por ello. Quiero aprender de tí, de cómo ves el mundo, de cómo lo sientes, de cómo lo descubres, de cómo lo sufres.

Estamos destinadas a ir de la mano, a pesar de mi infantilidad inicial a no querer que así fuera.
Pero se me pasó pronto. No fue tu cara la que me marcó y me obligó a sacurdirme las torpezas, fue la de tu padre la que se clavó mientras él te admiraba.
Sólo por eso ya mereces todo mi aprecio, mi reconocimiento, mis más sinceras disculpas por juzgar antes de tiempo. Un reflejo de tu mirada en la de otros y ya tienes el mundo a tus pies. El mío, por lo menos.
Y ya estamos unidas, desde antes de ser.

Prometo llevarte de la mano, pero no mucho, para que te puedas caer y comprobar lo duro que es el suelo a veces y comprobar después lo blandita que es mi mano al sujetarte. Irás siempre por delante, porque tienes que ser tú la que nos guíe a todos. Yo te seguiré, a distancia, para que no me notes, pero me sientas cerca.
Sólo te pido que me dejes crecer contigo, que me permitas decubrir el mundo a tu lado, para que me lo enseñes tú, para que me guíes por tu perspectiva y aprenda de tu sabiduría innata, natural, pura, sin trampas, perfecta.
Estaré para cuando me necesites, para cuando no necesites a nadie, para cuando quieras alejarte de todos y no sepas ni dónde encontrarte.

No sé si tiene sentido todo esto o lo iremos descifrando poco a poco. Te espero para hacerlo juntas.
Habrá más jeroglíficos, seguro, porque hoy no he llegado a expresar casi nada de todo lo que me inspiras, de lo que me gritas, de lo que me susurras desde esos ojos claros que retan al mundo desde tu atalaya con ruedas. Me vuelvo torpe a tu lado.
Me has devuelto a mi espacio bicolor, ese que te explicaré cuando sientas que todo lo de alrededor se ha vuelto oscuro. Te explicaré que todo es mucho más sencillo y mucho más divertido de lo que la gente se cree, pero se empeñan en verlo de otro modo y tratan de implantártelo. No lo permitiremos. Tú ya lo haces a tu manera, y ya ves que funciona.
No dejaré que pierdas esa capa de inmortalidad que ahora te acompaña.

F: 4  B: 7

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Un comentario en “La fuente de la vida

  1. Javier

    :_). Gracias por regalarnos este escrito. Muchas gracias. Aprende de ella, pero también enséñale, como has dicho, dejándole caerse para comprobar la dureza del suelo. Gracias de nuevo. Y gracias a tu musa por inspirarte y por, como hacen todos ellos cuando nacen, iluminar este podrido mundo con sus sonrisas curiosas….

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