LA CARTA FINAL // 84 CHARING CROSS ROAD

Película indispensable para quien vive parte de sus experiencias a través de los libros, especialmente los de segunda mano.

Un librero inglés (todo un sir Anthony Hopkins) y una escritora de New York (Anne Bancroft) inician una relación clienta-dependiente a través de cartas que cruzan el charco y que envuelven literatura inglesa, pero también deseos, anhelos, vivencias y comida para superar el racionamiento impuesto en el viejo continente. Relación epistolar que durará más de diez años.

Una historia que no tiene por qué ser de amor tal y como siempre nos quieren hacer ver, sino un acercamiento entre dos personas de distintos mundos, con distintas vidas a las que les une un amor incondicional por los libros y la literatura.
Fácil e ingenuo sería describir esta película como una romántica novela. No creo que estemos ante uno de esos productos. La sensación que me ofreció la película es que los dos protagonistas viajan a través de las cartas en un sentimiento que está por encima del amor banal a distancia. Yo, torpe e idealista, siento a través de esas cartas que se escriben, se leen, se dictan o se susurran, un halo de misterio y fascinación más por la mente del destinatario que por su propia presencia. No por nada los protagonistas nunca coinciden en el espacio, pero sí en el tiempo, en la fascinación por los libros, en las malas rachas, en la historia americana y en la europea, en las navidades, en la vida de los hijos, los compañeros de trabajo y los amigos, y en la muerte de los seres queridos.

Quizá se escape que en tantos años ni uno ni otra pudieran coincidir, pero la magia de uno y otra nos envuelve y nos hace olvidar todo lo demás.

Sencilla en su plateamiento, profunda en sus diálogos a distancia, podría estar filmada en aquellos maravillosos años 50, pero lo está casi en los 90 y por eso, el director, se atreve a incluir un efecto cinematográfico tan directo como mirar a la cámara. Somos voyeurs de la historia entre ambos, pero, en ocasiones, también somos ellos, los destinatarios de esas palabras que se confunden con los sentimientos y que reposan en las estanterías polvorientas de la neoyorkina y el librero inglés.

Para dejarse llevar por las palabras, escritas, dichas, enviadas, impresas, sentidas.

Qué envidia que magníficas ediciones de libros extraordinarios cuesten apenas 6 dólares. Sig.

F: 4  B: 7

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