ORIGEN // INCEPTION

He tardado en verla, más por pereza y por el “seguro que está mucho tiempo”, que por falta de interés (propio y ajeno en que la viera), pero hoy, que no me he levantado muy positiva, era el día.

Y lo ha sido. A pesar de mis reticencias, me he sentado en la butaca y me he dejado embaucar por todo ese despliegue de medios que me ofrecía Nolan. Me he sentido como en un parque de atracciones, donde la historia era una excusa (muy buena, por otro lado) para que el director mostrara qué es el cine. Espectáculo. Porque no hay que obviar que el cine es eso, una atracción de barraca para que incautos como yo nos lo pasemos pipa en las dos horas y media de cinta.
No esperaba nada y me he encontrado con una historia llena de vida, con un espectáculo detrás de otro, con la que me he entretenido, debido, principamente, a que he desconectado del mundo desde el principio (lo necesitaba) y he entrado en la barraca a tragarme lo que saliera de la pantalla.

Por eso mismo, porque he desconectado, no he pensado en nada mientras veía las imágenes. Y he viajado donde los protagonistas me decían: un hotel, un hospital en la montaña, una ciudad inventada, una playa, me daba igual.
Y han podido pasar dos cosas: o que no me haya enterado de nada o que me haya enterado de todo, porque no me ha parecido difícil de seguir ni complicada de entender. De ahí la duda de saber si lo he entendido…
Y puede ser una película tramposa, ¿por qué no? Lo es. Lo es desde el momento en que el director no deja nada al libre entendimiento del espectador. Todo estaba en las líneas de guión, como si temiera el director que el espectador no se enterara de nada. Como si temiera que de tan débil que él mismo tenía el argumento en la cabeza, ni siquiera los protas supieran de qué iba. Y de ahí la repetición de dónde estamos, qué vamos a hacer y “mira, niña, esto es un sueño, tú estás dentro de mi sueño”, etc, etc.  

Y seguro que se me han pasado un millón de referencias cinematográficas, así que me quedo con esa playa con un trozo de edificio haciendo de monolito de EL PLANETA DE LOS SIMIOS y la historia de amor de DiCaprio me la como con patatas escuchando, eso sí, a Hans Zimmer de fondo.
No se puede tener todo, pero me lo he pasado tan bien, que se lo perdono. Lo mejor: salir del cine con el chip de la peli todavía puesto. Todo parecía tan real, pero… who knows?

F: 4  B: 7

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