Clase magistral

Como si de una tertulia de Máster se tratara, ayer y hoy acudo estupefacta a una reunión en petit comité sobre el estado del Periodismo. Y me voy a ir a dormir, ambas noches, con la sensación abrumadora que en casi todos impera de que el Periodismo está condenado a una pronta y fulminante desaparición.

Puede que un factor clave sea la falta de rigurosidad y de dedicación que últimamente planea por todos los diarios. Pocas son las voces que criticaron la decisión de sacar las noticias a la red de forma gratuita. ¿El ego del periodista hace que las visitas a su web sean más importantes que el negocio? Eso parece.

Y si tengo que pagar un impuesto por ver las películas o discos de música porque existen esos Derechos de Autor, ¿por qué no se hace lo mismo con las noticias generadas por el periodista? ¿No debería seguir cobrando por su trabajo, al igual que Amenábar, Bayona, Almodóvar, Fresnadillo o Rufus Wainwright?

Son estas preguntas que lanzo al aire cibernético, donde no sé si habrá alguien al otro lado, pero qué poco me importa. La necesidad de escribir sobre el mundo es mucho más fuerte que el ego. Si bien es cierto que, si me pagaran por ello, hasta mi ego podría darse algún capricho.

La sentencia de que solo se venden periódicos hoy por hoy por las promociones me subleva y me aterra a partes iguales. Así como la indiferencia ante las posibles (y constantes) manipulaciones de la información. Y no digo mentir sobre la noticia en sí, sino firmar lo que no has escrito o volcar en formato entrevista lo que ha sido una rueda de prensa multitudinaria.

El lector no es tonto y quizá estas cosas también las note. Y busque una originalidad, una lealtad, un enfoque que no encuentra en ningún lado.

Otra de las máximas es que la gente joven no lee el periódico y, si lo hace, es a través de la web. ¿No será que sabemos qué nos va a decir cada diario y estamos (perdonen que me incluya) hartos de que todo esté politizado, ideologizado y pasado por un filtro que acaba por eliminar al propia noticia?

La crisis de los diarios viene por la falta de publicidad, pero ¿no era que los publicistas acudían a los programas y productos donde más espectadores/lectores había? Quizá entontes, la pregunta es: ¿Qué fue antes: la falta de publicidad o la huida de los lectores?

Eso, preguntas que no espero sean contestadas, ni siquiera leídas, que hoy mi ego está castigado de cara a la pared.

F: 4  B: 7

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