El caramelo

‎Estaba bueno, era fresco, me dijo.

Lo desenvolvió despacito, no quería hacer ruido.

Comenzó a saborearlo, grande, apetitoso, y la película, la compañía.

De pronto, un susto, alguien empujó su butaca. Nada grave.

O sí.

El caramelo en el inicio del esófago, clavado, cerrando las vías respiratorias.

Intentó toser, intenté ayudarle, intentó no ahogarse.

Pero cayó mientras el protagonista hacía su salida espectacular.

Vi el envoltorio del caramelo.

Eucalipto y menta.

Respiral.

Irónico.

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