Amigo Héctor

Escuchó su nombre, de lejos.

Afinó el oído. Otra vez. Alguien le estaba llamando, ahora un poco más cerca.

Fijó su vista hacia donde indicaba la voz. Lo vio.

Héctor, su amigo.

En la escalera mecánica de bajada. Él subía.

Se asomó.

Saludó.

Error. Héctor, su amigo, no avisó.

El anuncio de colonias le seccionó el cuello.

Bueno, ya no necesita perfumarse.

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