Día de lluvia

Lo vi llegar. Al principio indeciso, descolocado. Con furia y velocidad después. Cogió la directa, hacia mí, sin intención de girar ni virar en el último minuto.
Era elegante, grande, con ese gancho para colgar en cualquier parte, con ese apéndice tras la tela que temo siempre que atraiga a los rayos. Era negro, señorial, portentoso.
Atónito, no supe reaccionar.
Su dueño tampoco.
Una corriente de aire le había arrancado de su mano para dirigirse hacia mí.
No nos esquivamos.
Su apéndice de metal se incrustó en mi pecho.
Quedamos ahí, tendidos en el suelo, boca arriba los dos.
Él, grande, poderoso, negro, elegante, señorial, recogía agua impasible a la sangre que lo manchaba por el centro.

Mi sangre. En mi último aliento lúcido logré verme desde fuera.

Yo, que nunca tuve paraguas.

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4 comentarios en “Día de lluvia

  1. Tiene que ser muy dura la muerte por paraguas, sí, pero no descarto que ocurran muertes así.
    Encantada de que le haya gustado el relato.
    Y bienvenidos sus comentarios a este blog, que comparte imperfecciones con el suyo.

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