Banquillos sin límite de edad

El Vicente Calderón lleva toda la temporada coreando el nombre de Luis Aragonés, de 73 años. Lo reclamaban como sustituto de Manzano antes de la llegada de Simeone. Es la misma edad que tendrá Giovanni Trapattoni en la Eurocopa 2012, en la que dirigirá a la selección de Irlanda. Gaston Barreau con Francia y Cesare Maldini con Paraguay acudieron a los mundiales de Suiza (1954) y Corea y Japón (2002), respectivamente, ya septuagenarios. Guy Roux sopló 70 velas dirigiendo al Auxerre francés, y sir Alex Ferguson las soplará el día 31 con su Manchester United.

Casos como estos indican que esta profesión no entiende de jubilaciones anticipadas ni de ampliaciones hasta los 67. Algo tendrá para que nadie piense en el retiro: ni entrenadores que sufren más viendo los partidos desde casa, ni clubes que no dudan en acudir a los maestros, tengan la edad que tengan.

Cruyff, Míchel, Guardiola, Di Stéfano o Irureta se hicieron entrenadores cuando su edad les alejó de la titularidad. José Mourinho, Víctor Fernández, Benito Floro o Rafa Benítez ya lo eran sin pisar apenas el césped. Y está Luis Aragonés, que se acostó como jugador y se levantó como entrenador. Cambió la camaradería por tratar de usted a los que hasta la noche anterior habían sido sus compañeros de vestuario. Y las botas por una carpeta llena de apuntes y estrategias. Comenzó en 1975 en el Atlético de Madrid, al que volvió en tres ocasiones más. Dirigió a Betis (dos veces), Barcelona, Deportivo, Sevilla, Valencia, Oviedo y Mallorca antes de llegar a la selección. Hasta hace dos años entrenó al Fenerbahçe turco.

Juan Carlos Lorenzo el da la alternativa a Luis - 1974
Luis Aragonés, recién fichado como entrenador del Atlético de Madrid

 

Poco tiempo ha estado sin sentarse en algún banquillo. Por eso, nadie se extraña que a sus 73 años sentencie lemas como: «Tengo ganas de entrenar». No lo hace Javier Irureta: «Si eres un hombre de fútbol, como él, nunca terminas de retirarte. No tienes las mismas condiciones físicas, pero sí una mochila llena de experiencia y miles de vivencias en situaciones parecidas», comenta a ABC.

Tampoco duda Arsenio Iglesias, otro que pasó gran parte de su vida en el césped y que ahora ronda los 81: «Es un técnico muy bueno que se siente cómodo en el banco, no sería ningún trastorno para él regresar a los entrenamientos», asegura.

Sin embargo, Luis Aragonés no le da importancia a su deseo de seguir dirigiendo: «Esto es como todas las profesiones, da igual que seas entrenador que cualquier otra cosa. Si tratas con cariño a la profesión, te gusta, la respetas y te sientes a gusto, no dejarías de hacerla nunca», reflexiona.

Arsenio, O raposo de Arteixo, que no se arrepiente de haber dedicado tantos años al fútbol aunque sí reconoce que se pasan más malos momentos que buenos, comenta: «Es muy ingrato ese puesto. Si ganas estás en boca de todo el mundo porque eres muy bueno; si pierdes, también, pero por lo contrario». Categórico, Aragonés le quita importancia: «Ingrata también es la vida, pero da gusto vivirla».

Arsenio Iglesias

Con los 75 ya cumplidos, Arsenio Iglesias seguía vinculado al fútbol como seleccionador de Galicia, «pero ya se terminó, estoy retirado de todo eso». Aun así, acompaña de vez en cuando a los veteranos del Dépor en algún bolo. Cuando se acabó su chispa como jugador regresó a casa. No pensó en entrenar, pero le dijeron si quería preparar al filial del Deportivo y aceptó. «Bueno, lo tenía en la cabeza, pero mitad y mitad. Además, había que ganarse el pan», confiesa. Aprendió de tanto que jugó y de la pasión con que vivía cada partido. En su historial figuran Hércules, Burgos, Zaragoza, Elche, Almería o Real Madrid, pero será recordado siempre por ser el creador del Superdépor.

Se lo pasó bien y se queda con lo bueno: «Los lugares y las personas que he conocido, la progresión que pude ir alcanzando… No ganas nada con pensar en las cosas malas, para lo que vamos a estar aquí». Irureta añade que es «tu propio interior lo que te anima a continuar. Eres entrenador siempre. Que te llamen cuando ya tienes tantos años demuestra que has marcado una época y que te valoran, la afición y el club. Es lo que me haría seguir a mí».

Vivirlo siempre
Aunque no estén en los banquillos, los tres siguen el fútbol con pasión: «Lo vives a base de verlo, no te queda otra», comenta Aragonés. Lo confirma el técnico vasco: «La mente del entrenador no deja nunca de funcionar y ves un partido siempre desde tu punto de vista, pensando en cómo lo hubieras hecho». Aunque el gallego apostilla desde los años que les diferencian: «Luego vas aflojando y acabas por verlo cada vez más lejano». Y suelta una risita cuando se le pregunta si se ha sentido siempre querido: «Me han tratado bien y me han tratado mal. El marcador es lo que te condena o te alza al éxito. Con los años aprendes a relativizar, a que nada es verdad del todo». Habla la experiencia.

En la memoria del fútbol español se encuentran varios casos de entrenadores que alcanzaron la barrera de los 70 sentados en el banco. Helenio Herrera pasó por doce clubes (repitió con el Barcelona, donde se retiró, y en el Inter de Milán) además de ser seleccionador de Francia, Italia y España (1959-1962). Y pensó que era suficiente cuando cumplía los 71.

Helenio Herrera

Menos se movió Miguel Muñoz, pero igual de extensa es su carrera. El Real Madrid (1959-74) o la selección española por la que pasó en 1969 y entre 1982-88 fueron los equipos que más marcaron su trayectoria. La muerte le vino a buscar con 68 años, dos después de cerrar su último capítulo como seleccionador. Como si ya la vida no tuviera sentido sin acudir cada domingo al banquillo.

Miguel Muñoz (Foto: realmadridfans.org)

Más desconocida es la figura de un canoso antes de tiempo, siempre ataviado con sombrero, un señor. Se paseó por Barcelona (donde consiguió dos Ligas), Athletic (otra Liga) y Atlético, Oporto, Betis, Murcia, Sevilla, Español y Zaragoza, entre otros, impartiendo cátedra durante tres décadas. Ferdinand Daucik era de origen checoslovaco, pero pronto se convirtió en Fernando. El Sant Andreu fue su último equipo, al que dejó a punto de cumplir los 70.

Ferdinand Daucik (Foto: blaugranas.com)

Toshack solía decir que «un entrenador es tan bueno como su último resultado». Sin embargo, hay técnicos que perduran en la memoria de los aficionados más allá del último domingo. El apoyo y la adrenalina de los banquillos no entienden de edad.

Veteranos históricos
Ferdinand Daucik: Este gentleman del fútbol impartió su magisterio en Barcelona, Athletic, Atlético, Oporto, Betis, Sevilla y Zaragoza, entre otros.
Arsenio Iglesias: El creador del Superdépor dice : «Me han tratado mejor o peor dependiendo del marcador. Con el tiempo lo relativizas todo».
Helenio Herrera: Futbolista y técnico de origen argentino, entrenó a doce clubes, incluyendo Atlético de Madrid y Barcelona, y además fue seleccionador de Francia, Italia y España.

Goles bajo sospecha

En Mundiales o en partidos de Liga. Comprando rivales o árbitros. Por mandato dictatorial o por dinero. A lo largo de la Historia del fútbol, muchos resultados han sido tildados de «sospechosos» por la forma o el marcador que reflejó el final del partido. Rescatamos aquí algunos de ellos:

La anfitriona necesita golear.

Era 1978 y era su Mundial. La selección argentina había superado la primera fase de grupos y quedó encuadrada con Polonia, Brasil y Perú en la segunda. La albiceleste venció a los polacos (2-0) y empató a cero con los brasileños, que tenían una mejor diferencia de goles y obligaba a Argentina a ganar a Perú por más de cuatro tantos. Los goles del 6-0 final los pusieron Kempes (2), Luque (2), Tarantini y Houseman; se sospecha que la presión y el miedo para dejarse ganar por esa diferencia, lo puso el general Videla en el vestuario del equipo peruano. Al parecer, unos días más tarde, llegó a Lima un barco cargado de 35 mil toneladas de trigo. Por las molestias.

El «tongo del Molinón».

Así se llamó al polémico partido que disputaron Alemania y Austria en el Mundial 82. Las dos selecciones compartían grupo con Chile y Argelia, que había dado la sorpresa y estaba a punto de eliminar al todo poderoso equipo germano. Solo la victoria le concedía plaza para la siguiente ronda. Y solo si lograba un resultado por dos o menos goles, también pasaría Austria. El marcador final reflejó un sospechoso 1-0, logrado por Hrubesch en la única ocasión de gol, en el minuto 11. El resto del encuentro resultó ser un amistoso en el que ninguno de los dos pisó campo contrario. Incluso la afición descubrió el acuerdo e hizo célebre el cántico «Que se besen, que se besen». 25 años después, Peter Briegel pidió disculpas a Argelia y a la afición por arreglar la victoria. La FIFA nunca encontró evidencias para investigar.

Nordic victory.

En la Eurocopa de 2004, Suecia y Dinamarca compartían grupo C con Italia. Al último partido entre las selecciones nórdicas se llegó con empate a todo entre los tres equipos. Un empate con goles les otorgaría el pase en detrimento de Italia. Las apuestas adivinaron el resultado, y las gradas también porque, según algunos testigos, se pudo leer una pancarta que rezaba: «Nordic victory 2-2». Ese es el resultado al que se llegó al cabo de los noventa minutos y que celebraron con apretones de manos y felicitaciones los jugadores suecos y daneses. No hubo pruebas del apaño, pero sí muchas sospechas, especialmente italianas, de que el juego no había sido limpio.

Goles bajo sospecha
Dinamarca y Suecia empataron como hermanos. Crédito: EPA

El «caso Hércules».

Se cansó Enrique Ortiz, presidente del club alicantino, de esperar durante catorce temporadas el sueño de Primera por la vía reglamentaria y quiso pescar el ascenso como fuera. Era diez de mayo de 2010, el rival, el Córdoba; el anzuelo, su portero, Raúl Navas, el cebo, 100.000 euros que, supuestamente «regaló» Ortiz para que se dejara meter los goles. El resultado final fue un aplastante 4-0, y si bien nada aconteció al terminar el encuentro, una conversación telefónica posterior, intervenida por motivos ajenos al fútbol, desencadenó la trama: «En el primer gol de Tote, el guardameta se tira para el lado contrario (…), 100.000 euros que le di al portero, fue la hostia», se escucha decir a Ortiz, al que también se le grabó diciendo: «al Salamanca le ofrecimos 150.000 euros; no quisieron y les metimos cuatro» con las que se descubrió que la compra de jugadores no se limitó al Córdoba (que se habría negado a cobrar 300.000), sino también al citado Salamanca, Recreativo de Huelva y Gerona. El Hércules subió ese año a Primera. El Comité de Competición cerró el caso por falta de pruebas.

Los scudetti pactados.

Se levantó el Calcio con una Juventus campeona de liga y se acostó con una seria sospecha de compra de árbitros que denunció el, por aquel entonces presidente del Inter de Milán, Massimo Moratti. Los múltiples errores arbitrales que favorecieron durante la temporada al equipo turinés siempre los cometían los mismos colegiados y en el punto de mira, el presidente de la Juve, Luciano Moggi. Aunque en un principio, se desestimó su investigación, cuando la noticia saltó a los medios el escándalo fue tal que tuvieron que reabrir el caso. Fue entonces cuando se descubrió la trama que salpicaba también al Milan, la Lazio y la Fiorentina.

En abc.es, aquí.

Ricky Rubio: “Aquí todo es espectáculo”

Llevaban dos años esperándole y el sábado, por fin, los aficionados de los Timberwolves pudieron disfrutarlo en directo. Llevó el 9 a la espalda y fue líder de asistencias en su debut ante los Bucks de Milwaukee. La afición terminó rendida a sus pies, y acompañó cada pase con gritos de «¡Olé!». Había muchas ganas de Ricky Rubio.

«Aquí todo es espectáculo. Hasta en los tiempos muertos están pendientes del videomarcador. Hay miles cosas para entretenerte», explicó el base en una rueda de prensa telefónica. Sus primeros pasos en la NBA han sido de reconocimiento y sorpresa, pero se ha adaptado bien: «Me encontré muy a gusto, muy arropado, y me lo pasé realmente bien», comentó sobre su debut. Todavía no ha podido disfrutar de la vida estadounidense, aunque comprobó que allí todo se hace a lo grande, incluso los centros comerciales: «Fui al Mall of America y llené todo el apartamento».

En la pista también hay diferencias: «El campo es mucho más abierto. Los contactos con el jugador que lleva el balón se pitan más. No se puede ser tan agresivo». Y ha tenido que variar su forma de trabajo: «Llegamos al pabellón a las diez y no salimos hasta las siete de la tarde. Pasamos todo el día aquí». No obstante, está recibiendo mucho apoyo de sus compañeros que tienen más experiencia, especialmente de José Juan Barea y Luke Ridnour: «Tiene mucho talento y muy buen tiro, aprenderé mucho de él». Le gusta el sistema de juego de Rick Adelman porque «da mucha libertad y ayuda mucho a desarrollarte».

La estructura de la NBA contribuye a que los jugadores se sientan arropados. «Hay muchísima gente que trabaja para los jugadores. Incluso las instalaciones te hacen sentir cómodo. En Barcelona están muy bien, pero esto es otro nivel», señaló.

Ha llegado a Minnesota para hacer las cosas lo mejor que pueda y ayudar al equipo a superar dos años muy malos. «Toda la afición está esperando que demos un paso al frente. Hay cierta presión, pero no solo en mí, sino en todo el grupo», aclaró.

Tuvo unas palabras para acordarse de su compañero de selección Pau Gasol: «Es duro para un jugador que duden de tu calidad. Y más él, con todo lo que ha hecho por los Lakers».

Pasará las Navidades con su familia, y luego se quedará solo. Pero no tiene miedo sino ganas y confianza: «Esto es una gran experiencia. Este encuentro era de pretemporada. Quiero jugar ya el primer partido oficial», confesó. Welcome home, Ricky.

 

Entrevista a Mireia Belmonte: “Solo se acuerdan de mí cuando hago algo”

Salió de la enfermería con pastillas para la garganta. Pequeñas molestias que no podían aparecer cuando, en un par de horas, volviera a lanzarse al agua en los Campeonatos de España. Tres semanas seguidas compitiendo y el cansancio se le notaban en la marca de las gafas alrededor de los ojos y en la forma de dejarse caer sobre la silla. Jugar con la botella del agua hizo que sus uñas, decoradas en blanco y negro, se lucieran junto a unos ojos azules que no dejaban de mirar el pasillo hacia la piscina.

– Se la ve cansada, pero satisfecha.

– Son muchos días de competición seguidos y los resultados han sido buenos, pero es verdad que me lo he trabajado mucho. Todo lo que ha pasado hasta ahora es porque he entrenado muchas horas, mucho gimnasio, muchos kilómetros.

– Cuatro oros la semana pasada es una buena recompensa.

– Aún no he tenido tiempo de pensar en ellos. He enlazado las competiciones y aún no lo he digerido.

– ¿Preparará alguna fiesta?

– Tengo vacaciones el 25 y el 26, iré a casa y lo celebraré con mi familia. Aunque creo que me pasaré el día durmiendo.

– ¿Echa en falta una vida «normal»?

– Me levanto a las cinco, entreno a las seis de la mañana, nado entre 16 y 22 kilómetros, hago gimnasio, voy a clase y a las diez me voy a dormir. No sé lo que es una vida normal, llevo desde los 12 años fuera de casa, aunque voy todos los fines de semana a ver a mis padres. Estoy acostumbrada.

– Y después, ¿a clase?

– Sí, estudio Empresariales. Lo hago cuando puedo. Aunque reconozco que me gustaría estudiar más, pero a veces no tengo ganas ni fuerzas para nada. Me gusta mucho el mundo empresarial.

– ¿Lo ve como su futuro?

– Sí, sin duda. Me gustaría tener mi propia empresa cuando la natación se termine.

– ¿Piensa en ello?

– Pienso en trabajar.

– Si no estuviera aquí ahora…

– Estaría en casa. Sin hacer nada.

– Así que vida social muy poquita.

– Alguna, con los amigos de mi ciudad, los de siempre, a los que veo una vez al mes.

– ¿Qué es lo que impulsa a seguir este ritmo?

– Sobre todo que me estoy encontrando muy bien nadando. Este fin de semana compito para ganar puntos para mi club, el Sabadell. En competiciones con el equipo nacional lo hago por mí. El esfuerzo que he hecho es lo que me anima a seguir. Lucho por poner en práctica todo lo que he trabajado.

«Llevo fuera de casa desde los 12 años, no sé lo que es una vida normal»

– ¿Se permite algún capricho?

– El chocolate. No puedo comerlo normalmente así que son pequeños premios en plan «me lo merezco».

– ¿Sigue una dieta estricta?

– La alimentación y el rendimiento van relacionados. Si comes bien, entrenas bien. Yo entreno una burrada, así que puedo comer mucho, y de vez en cuando la comida de mami.

– En los pasados campeonatos de Europa fue el revulsivo, el impulso para que el resto del equipo se motivara. ¿Significa orgullo o presión?

– Ninguno de los dos. Todos nos motivamos mutuamente. Es importante que veas que las medallas no siempre se las llevan los mismos, los buenos. Cuando ves a alguien de tu equipo en el podio dices: «¿Y por qué no yo?»

– En 2008 se tatuó los aros olímpicos en la muñeca, ¿en qué medida tiene en la mente ya los próximos Juegos Olímpicos de Londres?

– Están ahí desde hace mucho tiempo, pero primero hay que hacer la marca mínima en abril.

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Triplete del Raúl eterno

Desplegó sus armas dentro del área pequeña para abrir la goleada del Schalke al Werder Bremen
Largo fue el toque de su mano al pecho cuando celebró su tercera diana. Completo había sido su partido, que no se resume en los tres goles. Movió el centro del campo, asistió a Huntelaar y a Pukki, llevó de cabeza a los centrales y abrió la goleada que devuelve al Schalke a la segunda posición, empatado a puntos con el Borussia de Dortmund y solo a tres del líder, el Bayern Múnich.

Los detractores le tachan de oportunista, sus seguidores defienden que hay que estar ahí, y cada vez que se exhibe como lo hizo ayer, suena el «Raúl, selección». Él, a lo suyo, hace lo que sabe —marcar goles— desde donde más duele —el área pequeña—. Ayer fueron tres los que le marcó al Werder Bremen, que ya recibió otro triplete del español la temporada pasada.

No habían pasado quince minutos cuando la picardía del siete le hizo plantarse a un metro de la línea de gol y aprovechar un rebote al palo para besar el anillo por primera vez. Apenas cinco minutos más tarde sería Huntelaar el que le cedería la pelota en boca de gol después de una jugada que iniciara el español en el centro del campo. El «siete» no perdona en su cuadrado mágico, y el anillo volvió a ser besado ya en la segunda parte, después de que un centro a la mitad del área se la llevara el delantero ex madridista ganándole la batalla a su marcador. Tres goles que hacen trece y tres tripletes en su cuenta.

Papadopoulos y Huntelaar redondearon un abultado marcador que pudo ser más. No obstante, la estrella llevaba el siete a la espalda, saludó a los rivales, se abrazó a sus compañeros y se marchó al vestuario con la alegría impresa en la cara. Pasarán los años, pero la magia y la picardía permanecen. Es su sello. Es Raúl.

Triplete mágico del Raúl eterno
Raúl celebra uno de sus goles ante el Werder Bremen

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Lapicero bicolor

Salió de la tienda con el orgullo superando su metro diez de altura.
No dejaba de mirar su flamante lapicero nuevo. Rojo por un lado, azul por el otro.
Ya veía a sus amigos asomándose en su pupitre y admirando su estuche del que sobresaldría la punta roja. Ahora tan afilada que pinchaba.
Ya veía su cuaderno decorado con los títulos en rojo, las explicaciones en azul, con esa punta ahora tan afilada.

Tan cerca lo estudiaba y lo examinaba que su cara quedó a pocos centímetros del lapicero.

Con tanto deleite lo observaba con sus enormes ojos azules que no se percató de que su vecino lanzaba el balón para que lo recogiera al salto su cocker spaniel. Ágil como solo lo pueden ser  estos perros, saltó en busca de la pelota, y para ello, empujó la espalda del admirador del bicolor.

El golpe, tan certero como repentino, impulsó el pequeño cuerpo hacia el suelo.

Su mano, aferrada con fuerza al lapicero, no pudo girarse lo suficiente para caer con el bicolor plano.

Esa punta roja, que iba a decorar los títulos, ahora tan afilada, entró suave en el ojo.

Esa punta roja, ahora tan afilada y tan adentro, se volvió más intensa, mientras el cocker spaniel se relamía los bigotes que, como la pelota, se iba tiñendo del mismo color.