Goles bajo sospecha

En Mundiales o en partidos de Liga. Comprando rivales o árbitros. Por mandato dictatorial o por dinero. A lo largo de la Historia del fútbol, muchos resultados han sido tildados de «sospechosos» por la forma o el marcador que reflejó el final del partido. Rescatamos aquí algunos de ellos:

La anfitriona necesita golear.

Era 1978 y era su Mundial. La selección argentina había superado la primera fase de grupos y quedó encuadrada con Polonia, Brasil y Perú en la segunda. La albiceleste venció a los polacos (2-0) y empató a cero con los brasileños, que tenían una mejor diferencia de goles y obligaba a Argentina a ganar a Perú por más de cuatro tantos. Los goles del 6-0 final los pusieron Kempes (2), Luque (2), Tarantini y Houseman; se sospecha que la presión y el miedo para dejarse ganar por esa diferencia, lo puso el general Videla en el vestuario del equipo peruano. Al parecer, unos días más tarde, llegó a Lima un barco cargado de 35 mil toneladas de trigo. Por las molestias.

El «tongo del Molinón».

Así se llamó al polémico partido que disputaron Alemania y Austria en el Mundial 82. Las dos selecciones compartían grupo con Chile y Argelia, que había dado la sorpresa y estaba a punto de eliminar al todo poderoso equipo germano. Solo la victoria le concedía plaza para la siguiente ronda. Y solo si lograba un resultado por dos o menos goles, también pasaría Austria. El marcador final reflejó un sospechoso 1-0, logrado por Hrubesch en la única ocasión de gol, en el minuto 11. El resto del encuentro resultó ser un amistoso en el que ninguno de los dos pisó campo contrario. Incluso la afición descubrió el acuerdo e hizo célebre el cántico «Que se besen, que se besen». 25 años después, Peter Briegel pidió disculpas a Argelia y a la afición por arreglar la victoria. La FIFA nunca encontró evidencias para investigar.

Nordic victory.

En la Eurocopa de 2004, Suecia y Dinamarca compartían grupo C con Italia. Al último partido entre las selecciones nórdicas se llegó con empate a todo entre los tres equipos. Un empate con goles les otorgaría el pase en detrimento de Italia. Las apuestas adivinaron el resultado, y las gradas también porque, según algunos testigos, se pudo leer una pancarta que rezaba: «Nordic victory 2-2». Ese es el resultado al que se llegó al cabo de los noventa minutos y que celebraron con apretones de manos y felicitaciones los jugadores suecos y daneses. No hubo pruebas del apaño, pero sí muchas sospechas, especialmente italianas, de que el juego no había sido limpio.

Goles bajo sospecha
Dinamarca y Suecia empataron como hermanos. Crédito: EPA

El «caso Hércules».

Se cansó Enrique Ortiz, presidente del club alicantino, de esperar durante catorce temporadas el sueño de Primera por la vía reglamentaria y quiso pescar el ascenso como fuera. Era diez de mayo de 2010, el rival, el Córdoba; el anzuelo, su portero, Raúl Navas, el cebo, 100.000 euros que, supuestamente «regaló» Ortiz para que se dejara meter los goles. El resultado final fue un aplastante 4-0, y si bien nada aconteció al terminar el encuentro, una conversación telefónica posterior, intervenida por motivos ajenos al fútbol, desencadenó la trama: «En el primer gol de Tote, el guardameta se tira para el lado contrario (…), 100.000 euros que le di al portero, fue la hostia», se escucha decir a Ortiz, al que también se le grabó diciendo: «al Salamanca le ofrecimos 150.000 euros; no quisieron y les metimos cuatro» con las que se descubrió que la compra de jugadores no se limitó al Córdoba (que se habría negado a cobrar 300.000), sino también al citado Salamanca, Recreativo de Huelva y Gerona. El Hércules subió ese año a Primera. El Comité de Competición cerró el caso por falta de pruebas.

Los scudetti pactados.

Se levantó el Calcio con una Juventus campeona de liga y se acostó con una seria sospecha de compra de árbitros que denunció el, por aquel entonces presidente del Inter de Milán, Massimo Moratti. Los múltiples errores arbitrales que favorecieron durante la temporada al equipo turinés siempre los cometían los mismos colegiados y en el punto de mira, el presidente de la Juve, Luciano Moggi. Aunque en un principio, se desestimó su investigación, cuando la noticia saltó a los medios el escándalo fue tal que tuvieron que reabrir el caso. Fue entonces cuando se descubrió la trama que salpicaba también al Milan, la Lazio y la Fiorentina.

En abc.es, aquí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s