Vivir como joven siendo adulto, vivir como adulto siendo…

Salí del supermercado. Con las bolsas reciclables y con la sensación de estar de más en este planeta.
Salí del supermercado con la frustración en el ticket. Había entrado para dos cosas y una la tuve que dejar.
Las patatas fritas que vendían allí solo las tenían en pack familiar. Es decir: 5 kilos de patatas fritas.
Eran muy baratas, sí, pero no soy pack familiar. Soy pack piso compartido. Y sí, podría haber abastecido a mis compañeras durante tres meses o más, pero cinco kilos son demasiado voluminosos para que entren en mi tercio de congelador en un frigorífico que es tan pequeño como yo.

Salí frustrada, digo, porque no entro en ningún canon.
No soy joven, pero vivo como si lo fuera. Por obligación, ojo, que una es tonta, pero tiene su límite.
Pago el abono transporte de adulto, pago el bono de la piscina de adulto, pago mis impuestos como adulto, pero no hay un pack single para mí. Solo pack familiar.

Llego a casa. A mi habitación. Mi reducido habitáculo que tengo por vida en un mundo que me es ajeno completamente. En la terraza paso mis vacaciones diarias. En la cocina sufro la intolerancia mundada. El baño es Irak, Afganistán y la próxima guerra que nos inventemos.

Dos individuos comparten mi mundo. Cada una como es. Sin más. Soy yo la que ha cambiado, y mucho, desde aquel primer Gran Hermano que protagonicé en 2004. Muchas penas y glorias que me han hecho como soy, pero que tengo ganas de que dejen de hacerme.
Necesito moldearme yo, sin obstáculos ajenos ni rollos de papel higiénico sin reponer.

Como los polis de las películas, hay una buena conciudadana y otra mala.
Hablaría maravillas de la primera. Me niego a gastar palabras con la segunda.
Hoy, el poli bueno me dice que se cambia de mundo. No sabe cuándo, pero me avisa.
Y ha derrumbado mi existencia.

No soy joven, pero tengo que vivir como si lo fuera.

Tomo la decisión de no quedarme en este habitáculo si el poli bueno se va. Pero no tengo opciones. Se me acaban en cuanto pienso en el abono transporte y el bono de la piscina de adulto que he de pagar cada mes, y en el pack familiar que me queda tan lejos.

Entre unas y otras se me va la vida. Haciendo lo que me dicen que haga para un futuro mejor que ni siquiera atisbo a imaginar.

Pago como adulto, pero no me puedo permitir vivir como tal.

Vivo como joven cuando ya no lo soy.

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2 comentarios en “Vivir como joven siendo adulto, vivir como adulto siendo…

  1. Es muy triste (y a la vez hermoso por cómo está escrito) esto que cuentas. En la redacción, entre methodes, cierres en el límite, libros del RM y horas y más horas (y sí, algunas risas, galletas caseras y chupa-chups) uno raramente da pistas sobre su vida real más allá de estas paredes. En tu caso, por detalles, algo sabía. Pero me ha gustado descubrir algo más, aunque esté lleno de melancolía. Ánimo, sé que saldrás adelante. Apóyate en los amigos, que seguro que los tienes.

    1. Saldré adelante y caeré de pie, como siempre, aunque haya días en los que no encuentre salida ni opciones para hacerlo. Para eso habrá risas y galletas caseras, para alegrar estas cuatro paredes… Gracias, MAB, muchas gracias.

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