Yelena Isinbayeva regresa al cielo con su pértiga

La pertiguista rusa logra su récord mundial número 28 en Estocolmo,tres años después del número 27

¿Tiene el saltador de pértiga algún límite que le impida seguir subiendo el listón? Yelena Isinbayeva no lo quiere saber, sino experimentarlo y, después de un año en el que la mente la exigía más que el cuerpo, vuelve a demostrar que no encuentra tope. Al menos, es lo que dice su récord mundial número 28, un salto de 5,01 metros logrado el jueves en Estocolmo.

La pertiguista celebra su récord junto al marcador

Tres años han pasado desde el récord número 27, también en pista cubierta, en Donetsk (Ucrania), un 15 de febrero de 2009. Tres años que incluyen algunas decepciones, un parón por agotamiento mental, un cambio de residencia, una vuelta a los orígenes y la recuperación del hambre por seguir llegando a lo más alto.

A Isinbayeva, que en junio cumplirá 30 años, siempre le gustaron las alturas, lo llevaba en los genes. Fue la gimnasia rítmica su primer encuentro con el deporte, pero tuvo que abandonarla por ser demasiada alta. Y cuando encontró la pértiga, supo que tenía en sus manos la herramienta necesaria para tocar el cielo todas las veces que quisiera. Se propuso alcanzarlo con muchas ganas, tantas, que con su primer entrenador, Evgeniy Trofimov, logró 18 récords en solo dos temporadas. Después de ocho años bajo sus órdenes, en 2005 quiso volar sola: abandonó su Volgogrado natal y al entrenador que la vio nacer como pertiguista de élite. Se alojó en Mónaco y trabajó con el búlgaro Vitali Petrov, preparador de quien fuera su mentor, Serguéi Bubka. Con Petrov firmó nueve récords mundiales en cinco temporadas, pero su progresión se quedó clavada en el foso.

Coronada con el Laureus, con el Príncipe de Asturias y con 27 récords mundiales —cada uno, apenas un centímetro más lejos del suelo que el anterior—, a la primera mujer en superar los cinco metros le pesó demasiado su pértiga a final de 2009. En agosto, en el Mundial al aire libre de Berlín ni siquiera pudo superar la primera altura por lo que no se clasificó para la final. Fue la peor actuación de su carrera desde que quedara tercera en 2003 en París.

Tampoco fue bien en Doha, en marzo de 2010, donde tampoco subió al podio al quedar en cuarta posición. Un mes después llegó la despedida: «Estoy emocionalmente muy cansada. Lo he estado pensando en las últimas semanas y he llegado a la conclusión de que es absolutamente necesario para mí tomar un descanso de la competición». Con estas palabras, Isinbayeva ponía un punto en su vida profesional que duraría un año. Aunque siempre comunicó que su final definitivo sería el Mundial de Moscú de 2013, nadie se esperaba un año sabático. No obstante, en 2010 tuvo tiempo para reflexionar y meditar cambios vitales en su carrera.

Renacer desde el origen

Isinbayeva regresó a la competición a principios de febrero con un 4,81, mejor marca mundial de la temporada, y con la sensación de haber recuperado la pasión por el deporte. Pero necesitaba más. Eligió el 6 de marzo, el Domingo del Perdón de los cristianos ortodoxos, para hacer una llamada vital para su futuro en la pértiga. Al otro lado del teléfono, Evgeniy Trofimov, todavía enfadado por cómo se habían despedido casi seis años antes. La atleta rusa deseaba volver a trabajar con él. «Tuve que pensármelo mucho, pero el 8 de marzo, fiesta nacional en Rusia y Día Mundial de la Mujer, Yelena y toda su familia comieron en mi apartamento.No pude negarme», comentó Trofimov.

«El primer entrenamiento fue increíble, lleno de ternura y amabilidad, como siempre entre nosotros», recordó el técnico, que obligó a Isinbayeva a dejar la vida de ensueño de Mónaco y regresar a Volgogrado para preparar con calma la vuelta a la competición. A pesar de fracasar en Daegu, donde quedó sexta, el jueves recogió el enésimo fruto de su esfuerzo. Récord número 28. Buen paso hacia el lugar donde espera convertirse en leyenda viviente: Londres 2012. «Quiero lograr lo que no ha hecho nadie: ser campeona individual en tres Juegos Olímpicos». Para ello está entrenando a conciencia en un pabellón que el dueño del Chelsea, Roman Abramovich, ayudó a reconstruir. Y en 2013, el Mundial de Moscú será su último cielo, en su casa, con su público.

Aquí, en ABC.es, con el vídeo de su salto.

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El último salto de una pionera

Con 34 años, Gemma Mengual deja la natación sincronizada, el deporte que ayudó a crear

En las paredes de las piscinas Picornell de Barcelona todavía resuenan los rasgueos de la guitarra flamenca que acompañó a Gemma Mengual en su bautismo del éxito. En el lejano 2003, y con 26 años, esta barcelonesa sacó del ostracismo a la natación sincronizada en España y la convirtió en plata. Pero con sus primeros metales no solo abrió una puerta, sino que inventó un camino rompiendo una tradición impuesta por la técnica y la mecánica de las escuelas rusas. Con la fuerza de sus piernas, de sus giros, y sobre todo, la expresividad de sus ojos, su cara, sus gestos y su carisma, dentro y fuera del agua, Gemma Mengual creó una natación sincronizada donde la belleza artística se hizo eje central, y base para cosechar triunfos en cada competición. Inventó una escuela paralela, y un camino por donde pasear hacia el éxito.

Tanta ha sido la presión que ejercía Mengual desde su expresividad y pasión, que las rusas, inalcanzable su atalaya de perfección y oros, comienzan a explotar su lado creativo. «Gemma no nada, se desliza, y habla con las piernas —comenta para ABC su compañera de equipo Raquel Corral—; una cosa es sonreír y expresarte cuando estás fuera del agua, y otra cosa que se te caigan las lágrimas viendo cómo se mueven sus piernas y cómo te transmiten lo que sienten».

Su carisma, su personalidad y la pasión con la que bailaba sobre el agua no solo se reflejaban dentro de la piscina. El liderazgo innato no es impostado, y la estrella la seguía en cualquier competición, en cualquier lugar del mundo. Eran las rusas quienes ganaban los dieces y los oros; era Gemma Mengual quien se llevaba los mayores aplausos, la perseguida para el autógrafo, la reconocida aun sin maquillaje, la preferida de la prensa, nacional y extranjera. «Más allá de los éxitos, Gemma llevó a la natación sincronizada a lo más alto con su clase y su elegancia», afirma el periodista Moisés Rodríguez. «Era muy consciente de lo que representaba en el mundo del deporte, y de cómo llevarlo».

Siempre correcta y discreta, Mengual dice adiós a más de una década de trabajo y esfuerzo en la élite, y una vida dedicada a la piscina que le ha reportado muchos éxitos profesionales. Hace dos años decidió tener su triunfo personal. Ser madre se convirtió en su sueño fuera del agua y, en un excelso currículum, su hijo Nil es su medalla más preciada. No obstante, la barcelonesa no dejó de pensar en la piscina, a la que volvió para centrarse en llegar a su cuarta cita olímpica. Sin embargo, «puedes ponerte un objetivo y la cabeza decirte otra cosa», reflexiona Corral. Quizá no vio asegurado un puesto en el dúo que luchara por las medallas en Londres, y decidió poner punto final a su carrera a pocas semanas del Preolímpico.

Fuera del alcance queda, por tanto, despedirse de la piscina que la vio nacer como estrella. «Hubiera sido ideal que cerrara su carrera en el Mundial de Barcelona del año que viene, pero cada uno tiene su momento», sentencia Corral. «En un deporte en el que todo se basa en la elasticidad del cuerpo, es posible que Gemma no se encontrara convencida de su rendimiento», apostilla Rodrigo Gil, de la Federación Española de Natación, «y si alguien no necesita otros Juegos para demostrar nada, es ella».

Gemma Mengual, brillando sobre el agua en el Mundial de Roma 2009 (EFE)

Aunque la calidad innata necesita de alguien que la dirija hacia la perfección. Y el papel de maestra fue para Anna Tarrés. Si Mengual aportó el talento natural, Tarrés, entrenadora y seleccionadora, puso la creatividad y capacidad de trabajo para pulir un brillante irrepetible. «Anna es otra de las claves del éxito de la sincronizada en España, su búsqueda constante de nuevas formas, nuevos espectáculos, nuevos diseños, nuevas tendencias», añade Gil.

Pocos son los deportistas con la luz de Mengual: Manuel Estiarte, Martín López Zubero, Gervasio Deferr, Almudena Cid... Nombres que elevan el deporte a otra categoría y que dejaron un hueco difícil de llenar. Sin embargo, el ímpetu de Tarrés y la experiencia de Mengual tienen descendencia. Andrea Fuentes ya ha recogido el testigo y lo lleva con respeto, orgullo y triunfos. Dos personalidades, pero un mismo objetivo: mantener abierta la escuela de arte y éxitos. La guitarra flamenca continúa sonando.

Aquí, con galería de fotos, en ABC.

Y aquí, la rueda de prensa de su despedida.

Van seis Europeos, y los que quedan

El combinado dirigido por José Venancio López derrota a Rusia en la final y suma su sexto título continental en una prórroga de infarto

El tiempo, los segundos, caprichosos como el destino, fijan su ritmo a placer. Apenas quedaba un agónico suspiro para que el título se fuera para Rusia, y fue un suspiro de alivio cuando Sergio Lozano alargó el partido hasta una prórroga que cambió el rumbo de la historia.

Otra vez Rusia. Otra vez la férrea presión y la defensa a ultranza. Otra vez una primera parte en la que España mostró los dientes y las oportunidades, pero, otra vez, el acierto en el último disparo se escapó entre las manos de Gustavo, un prodigio en la portería rival.

Rusia no cedió ni un milímetro, y ante la frustración española, adelantó la presión en la segunda parte, cuando fue Luis Amado quien se erigió protagonista de la noche. El guardameta, tal y como había hecho contra Italia, firmó un brillante partido, seguro y concentrado para salvar los muebles ante el empuje ruso. Pudo con todo, menos con el disparo de Pula que se coló en la incredulidad del equipo español, tan acertado en la llegada, tan falto de fortuna en el último paso.

Y en un suspiro, Sergio Lozano y el reloj que alarga el partido para que fuera España quien alargara su leyenda. Un afortunado gol que valió una prórroga en la que fueron protagonistas la misma intensidad y el mismo desacierto. Pero España había aprendido la lección y Sergio Lozano, el máximo goleador de la Liga, apareció de nuevo para sentenciar la final. Marcó su segundo tanto del torneo, el que valía el sexto campeonato de Europa, cuarto consecutivo. Las guindas al pastel: Luis Amado dedicando el campeonato a su hija, que nació el 29 de enero y todavía no la ha tenido en sus brazos; y el gol de Borja, a puerta vacía, con los gritos de alegría ya en las gargantas, a dos segundos del final. Segundos eternos de gloria.

España celebra el sexto campeonato de Europa (EFE)

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Objetivo: conquistar Suecia

La selección española de fútbol femenino se concentró en Las Rozas para preparar el partido contra Alemania del próximo 31 de marzo. Las chicas lo dan todo: ilusión, esfuerzo, risas y goles.

Un par de botas descansan inertes en la banda. A su alrededor, pueblan el césped helado 32 botellas de agua vacías, signos de la batalla que se fragua a pocos metros de distancia. Desafiando la oscuridad, dos ojos azules recriminan pases, orientan jugadas y divisan goles. Ignacio Quereda, seleccionador español de fútbol femenino, levanta su voz por encima del sonido seco del golpe al balón: «Pases cortos, pero seguros, que no pongan en peligro la jugada», «Nos desplazamos todas hacia el balón», «Apoyamos a la compañera». Los oídos de las jugadoras procesan y obedecen sus piernas. Están aquí para preparar el partido amistoso contra Austria del próximo 15 de febrero en el Estadio de San Lázaro de Santiago de Compostela (a 5 euros la entrada, 7 si es tribuna), pero, sobre todo, para el de Alemania el día 31 de marzo y allanar así el camino de un sueño trabajado a conciencia.

«Estamos muy cerca del europeo (de Suecia de 2013), y anímicamente es un buen momento porque nos lo estamos creyendo. Empatamos con Alemania, así que sabemos que podemos hacerlo». Son las palabras ilusionadas de Verónica Boquete secundadas por las sonrisas de las demás. Se lo creen. Por eso han pasado por la Ciudad del Fútbol de las Rozas, concentradas en tres días intensos en los que apenas ha habido más tiempo que para comer, entrenarse y descansar. «Cuando estamos una semana, sí vamos al cine y tenemos tardes libres, pero en tres días esto es como un convento», ríe Adriana Martín, turolense con mucho Madrid y más fútbol en sus botas. En su alegría, un rayo de tristeza rasga su presente: el cierre de la Liga Americana en 2012 que esperan recuperar con fuerza en 2013, como, entre otras, Ana Borges y Edite Fernandes, de Prainsa Zaragoza, con negociaciones para volar al país de las maravillas interrumpidas antes de empezar.

De izquierda a derecha: Adriana, Marta, Sandra (arriba), Verónica y Ana (JOSE ALFONSO)

Seleccionadas sin cobrar
¿Cómo se vive en la Selección? «Bueno, tenemos cosas buenas, aunque es muy distinto a los chicos» refleja Ana Romero “Willy”. Son conscientes de la situación: su fútbol no genera ingresos, y lo aceptan . «Las dietas es poco, pero algo es algo, algunas chicas que están con nosotras seleccionadas no cobran en sus clubes» apostilla Marta Torrejón, veterana con 21 años. Debutó en la absoluta a los 15 a pesar de que su madre no la dejaba jugar a fútbol. Obstáculos que todas, antes o después, terminaron superando.

Se acaba el segundo día de concentración para ellas, pero en el vestuario, con aroma a buen rollo, champú y feminidad, todavía resuenan las risas confidentes, vergonzosas y confiadas de Verónica, Marta, Ana, Adriana y la guardameta Sandra Paños, única que consigue mantener el balón haciéndolo girar sobre el dedo. «A las nueve tenemos que estar cenando», advierte la voz de la experiencia, pero queda un rato para posar, sonreír, atusarse el pelo recién lavado y confesar sin palabras que el fútbol es su trabajo, la selección su premio y el Europeo un sueño que ya rozan con los dedos.

Hora de la cena. Se hace el silencio. Unas briznas de hierba y restos de jabón es todo lo que queda en el vestuario como resultado de la jornada. Mañana habrá más risas, más concentración, más ilusión y más fútbol. Y ellas lo darán todo de nuevo: optimismo, esfuerzo, risas, motivación y goles. Desde un rincón, un par de botas inertes reclaman volver a la vida.

Aquí, en ABC.es

Las chicas no pueden golear

La Liga de fútbol femenino en Estados Unidos suspende la temporada 2012 por problemas económicos y litigios con un ex propietario de uno de los equipos.

Es la cuna del béisbol, tienen la mejor Liga de baloncesto y vibran con la Super Bowl, el espectáculo más visto del planeta, pero en Estados Unidos, el país donde el deporte es casi una forma de vida, no habrá Liga de fútbol femenino profesional. Al menos, en 2012. «La decisión ha sido muy difícil de tomar, pero tenemos que solucionar problemas legales y de infraestructuras para que el fútbol femenino encuentre el espacio que se merece», reza el comunicado oficial. Palabras que esconden guerras internas y, más profundamente, un debate sobre la presencia de este deporte en la sociedad americana.

En la temporada 2002-03, la WUSA intentó lanzar el fútbol femenino, pero las ínfulas de grandeza no pudieron soportar el proyecto. Se retomó hace tres años y, como todo lo que pasa en Estados Unidos, pronto se convirtió en el paraíso del fútbol femenino, por infraestructuras, promoción, repercusión mediática y calidad de vida de las jugadoras, que encontraron un destino en el que poder dedicarse al fútbol como medio de vida.

Sin embargo, también fue el destino de promotores con ganas de darse publicidad utilizando los equipos de fútbol como pasaporte hacia el mundo. Fue el caso de Dan Borislow, empresario, inventor y criador de caballos purasangre, que vio en el fútbol femenino un negocio más donde imponer su autoridad. Compró la franquicia de Washington Freedom y la trasladó a Florida.

A la Liga le interesaba porque conseguía una inyección importante de dinero, pero se dedicó, «como Piterman en el Racing y en el Alavés, a jugar con el equipo», comenta Manuel Galán, periodista especializado en fútbol femenino y redactor de futfem.com. «No respetaba ninguna regla de la Liga e incluso llegó a entrenar un partido sin tener licencia».

El conflicto llegó hasta el punto de que la WPS no dudó en expulsar de la competición al magicJack a pesar de que perdería a uno de sus pilares para sobrevivir como Liga profesional. La Federación de Fútbol les concedió el favor de poder disputar una Liga con seis equipos, cuando la etiqueta de «profesional» solo se concede a ligas con ocho equipos, siempre que pudieran mantenerse y aumentar a los ocho reglamentarios en 2014. Pero Borislow no se quedó de brazos cruzados y alegó en los tribunales que su expulsión era improcedente. La sentencia le dio la razón, pero la WPS se negó a dejarle volver y «llegaron a un acuerdo de mínimos: magicJack no competiría, pero sí disputaría partidos amistosos», continúa Galán.

No obstante, los costes del litigio han mermado la economía de la Liga, que ha dado como resultado la suspensión de la temporada 2012. Las jugadoras españolas que han probado la experiencia confían en volver. «La única esperanza es que sirva para que en 2013 la Liga americana sea más fuerte y se consolide», suspira @VeroBoquete. «Yo cumplí el sueño de jugar allí y me gustaría repetir experiencia», afirma @ADRIANA_MARTIN. Laura del Río, por su parte, ya busca nuevo equipo.

No obstante, subyace un problema económico y social. La falta de promotores e inversores que apuesten y compren franquicias, por un lado, y la falta de reflexión sobre el lugar que ocupa el deporte femenino en la sociedad, por otro. De momento, las chicas se quedan sin goles.