Las esbeltas prótesis de Jessica long

Con sus piernas de metal, la nadadora de 20 años escala, baila, desfila y gana medallas

Se abraza a su hermana después de ganar su último oro, el quinto en estos Juegos. Ha venido a verla y comparte su foto en Twitter. Su afición a las redes sociales va con la edad. Jessica Long (Irkutusk, Siberia, 1992) tiene 20 años, pasión por las patatas fritas y «Anatomía de Grey», quince medallas paralímpicas (siete en Londres); y las piernas amputadas.

Debido a una malformación congénita, Long nació sin peronés, ni tobillos ni huesos del pie, y en Siberia, una discapacidad es sinónimo de abandono. Durante 13 meses permaneció en un orfanato ruso hasta que la adoptó una familia de Oregón que decidió operarla a los 18 meses para evitarle más dolores. Tardó apenas unos días en acostumbrarse a sus nuevas prótesis. Las carreras por el jardín y los deportes fueron algo natural en ella. Se inició en la gimnasia deportiva, pero los médicos pensaron que sus rodillas se verían muy resentidas. Probó la piscina, en casa de sus abuelos, y le pareció durísimo, el primer día. Ya no pudo despegarse de ella, aunque tampoco se le daba mal la escalada, donde quedó segunda en una carrera de deportes extremos, el patinaje artístico o incluso los cursos de animadora.

Su precocidad para aprender los estilos no pasó inadvertida para los ojeadores del equipo nacional estadounidense y la seleccionó para acudir a los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004. Tenía 12 años, pero el mismo desparpajo que en el instituto la hiciera popular, lo descargó en la piscina. Ganó tres medallas de oro. A partir de ese momento sus carreras en el agua se contaron por récords y sus participaciones en los Juegos Paralímpicos, en medallas. De Pekín se llevó 4 oros, 1 plata y un bronce y en Londres ha conquistado cinco oros, dos platas y un bronce.

Ya no puede imaginar su vida con piernas y aunque pasó una temporada en la que pensó en dejarlo, tal era la atención mediática que había despertado, su nuevo entrenador, Dave Denniston, inmovilizado de pecho para abajo, le hizo recuperar la ilusión para inspirar a deportistas más jóvenes. No obstante, no pierde de vista su futuro y prepara su cuerpo para las pasarelas y las sesiones de fotos. Ya fue modelo de Ralph Lauren. No quiere irse de Londres sin hacerse una foto en una cabina roja y en su móvil, la felicitación de la madre de Michael Phelps por su carrera de ayer luce destacada.

Aquí, en ABC.es

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