Firmado: Nikola Tesla

Si Tesla se apagara de nuestras vidas, ya nada sería lo mismo, ni siquiera podríamos imaginar lo que hoy consumimos sin pensar porque no somos Nikola Tesla. Solo él. Y a punto estuvo de no serlo, no solo porque su salud libró grandes batallas con la muerte, sino porque el paso de los años y los mejores agentes de publicidad que gastaban sus rivales lo arrinconaron de la Historia.

De puntillas pasó por gran parte de nuestras vidas, pero Miguel Ángel Delgado le ha comprado unas zapatillas para que pise fuerte y reivindique su lugar. Ese que se le ha negado tanto tiempo que todo lo que sale de él parece imaginado, como el mundo en el que vivía, tan irreal como solo puede serlo Nueva York y aquel maravilloso cambio de siglo: Marc Twain, Julio Verne, Edison, Freud, los inicios del cine, las primeras guerras de patentes, las envidias, el Titanic.

Todo eso y más pasa por “Firmado: Nikola Tesla”. Un acercamiento imprescindible al genial científico que en los albores del siglo XX se atrevió a pensar que “nos comunicaremos de manera instantánea mediante un dispositivo en el bolsillo del chaleco. Los aviones surcarán los cielos, sin tripulación, pilotados y dirigidos por radio. Se transmitirán sin cables cantidades ingentes de energía a grandes distancias”.

Pero en “Firmado: Nikola Tesla” no solo podemos imaginar el mundo que Tesla imaginaba. Tenemos al alcance de nuestros ojos los textos, las cartas, las fotografías que hacen más vivo que nunca al científico serbocroata. A través de las propias palabras de Tesla: el mundo, SU mundo, sus fantasías, el futuro que imaginaba, el futuro que es ahora, el futuro que podría haber sido, su presente hipotecado, su leyenda al borde de la desaparición.

Fantásticos artículos en los que se nos presenta el Tesla que sufre y late. Y que se muestra con todos sus recovecos, sean estos dignos de su figura o no. Pide dinero, no duda en criticar aquello que no le gusta, sean quienes sean los destinatarios de su rencor, y expresa su opinión sobre los más diversos temas, bajo su propia corrección o incorrección política. En plena polémica sobre la Ley Seca, Tesla opina que no es el alcohol lo que llevará a la muerte a miles de personas, sino la goma de mascar o el té: “El alcohol no es un veneno, no constituye un tóxico hostil para la vida, sino una sustancia indispensable para los procesos vitales. […] Las mujeres en particular deberían rehuir el té porque es una forma de cometer un suicidio de la belleza”.

Jamás se le relacionó con mujer alguna, y fue tachado de misógino, pero en esa época (que para según qué personas podría ser hoy) el científico se atrevió a decir: “La mente femenina ha demostrado tener capacidad para todos los saberes y logros de los hombres y, a medida que transcurren las generaciones, esa capacidad se verá expandida; la mujer media será tan culta como el hombre medio; y luego, más culta aún, pues las facultades aletargadas de su cerebro se verán estimuladas hacia una actividad que, debido a los siglos de reposo, se volverá más intensa y poderosa. Las mujeres harán caso omiso de los precedentes y sobrecogerán a la civilización con sus progresos. El que las mujeres accedan a nuevos campos de desempeño y usurpen gradualmente la posición de superioridad hará que la sensibilidad femenina se difumine y, finalmente, termine por disiparse; asfixiará el instinto maternal, así que el matrimonio y la maternidad pasarán a ser repugnantes y la civilización humana se acercará cada vez más a la perfecta civilización de las abejas”.

En diciembre, la NASA comunicará qué halló el Curiosity en su paseo por Marte. ¿Vida? En 2012, mucha gente se niega a creerlo. En 1909, Tesla confesó esto en The New York Times: “De todas las pruebas de estrechez de miras y locura, no conozco ninguna mayor que la estúpida creencia de que este pequeño planeta es el único donde hay vida”.

También se habla de los viajes en el tiempo. El partido alemán Los Piratas lo ha incluido en su programa electoral. Nikola Tesla bien podría ser su prueba de que, efectivamente, se puede viajar en el tiempo. Él nació en 1856, pero en su mente vivió más allá del siglo XXI. Lástima que se cuerpo se quedara en el XIX. Pero con obras como las de Miguel Ángel Delgado cada vez está más presente en nuestro siglo. Y para muestra:

Nikola Tesla, en la pared de una escuela, dando ejemplo
Mi foto con el genio mirando a cámara


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s