Mi cuaderno de 2003

Mi siguiente post en esta impresentable blog iba a ser feliz y contento, recuerdos de un Londres que me trató bien y que me convirtió un poco más en periodista. Pero hoy no es el día de escribir eso. Ya lo haré. Hoy necesito dejarme llevar y mirar con rabia por la ventana.

Me devuelve el reflejo de un cuaderno de hace casi diez años. Impresa en él, mi letra. Igual de mala que la de ahora, pero más grande. En ella cabían sueños que cumpliría en la siguiente década. Leer de nuevo quién fui es un ejercicio horrible que prometo dejar de hacer en cuanto termine este post.

Miro con pena una lista de diez cosas factibles para aquel 2003 en el que ya estaba cerca de ser quien soy ahora. Sí, hace casi diez años era prácticamente la misma que soy ahora. Nada avanza en este largo pasillo lleno de puertas desde las que salen zancadillas y aplausos, barreras y trampolines.

Miro con pena por la ventana que fue mi vigésimo cumpleaños y noto que estuve más cerca de mi vida por aquel entonces de lo que estoy ahora.